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miércoles, marzo 31, 2010

Patrimonio del cielo


Adentrada en el texto, hozo en ponerle a este post tan original título; ese que Jorge Ventocilla nos comparte en un interesante artículo sobre las aves que polulan entre ciudades y que han tenido que cambiar su hábitat por otros menos natuarales para su supervivencia, esas que solemos llamar plagas por verlas tan asiduamente en los parques o iglesias como el caso del Talingo, que ha llamado enormemente mi atención.

Pero, hoy no quiero hablar de otras "plagas"(disculpando la etiqueta por ser tan ingenuos ante especies tan especiales), así que viajando sobre la misma línea avícola recordaba que entre mi colección de fotos de árboles que atrapan mi mirada, tengo un hermoso árbol adornado con los peculiares nidos de un ave que en la Sierra Norte de Puebla y en otros lugares de México llaman "Papán Real". La primera vez que oí el canto de este animal me pareció tan sublime que sentada debajo del árbol de los nidos colgantes, cerré los ojos e imaginé el sonido del agua cristalina viajando entre los huecos que causan un sonido a su paso. Es agua! -dije; tal parece que tuvieran agua en la garganta!

Se trata de la Oropéndola Mayor (Psarocolius montezuma), un ave que al emprender vuelo hace gala de una luminosa cola amarilla que le distingue, traje roji-negro y elegante, autóctona de América Central, un ave viajera como yo, migra por la noche y por el día suele alimentarse. Una de las características más hermosa de esta ave es su capacidad de construcción, ingeniera nata de nidos colgantes que parecen mecedoras que arruyan a sus críos en las alturas de las copas más altas del bosque caducifolio. Estas aves suelen vivir en comuna, por lo que es normal encontrar varios nidos a la vez en los árboles más altos y bellos, debido a sus vuelos de altura es difícil verle de cerca, pero si no han tenido la oportunidad, os comparto el árbol que contiene un patrimonio del cielo, cantos de agua y la suntuosidad de un hermoso y pintoresco cuadro naturalista. Desde mis pupilas, comparto aquello que disfruto al caminar bajo el sol.