
Irónicamente he dejado de extrañarte,
pero extraño la imagen que ya no eres más.
Irónicamente ya no anhelo tus besos,
pero extraño besar como lo hacía contigo.
Irónicamente ya no extraño tu mirada,
pero extraño observar detenidamente unos ojos.
Irónicamente ya no extraño tus abrazos,
pero extraño abrazar entregando el alma.
Irónicamente ya no me haces falta,
pero me hace falta a quien ofrecerle lo que no quisiste.
Irónicamente ya no extraño lo que jamás fuiste,
pero extraño lo que pensaba que eras...