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miércoles, agosto 04, 2010

(Képela) Standing on opposite sides of the river





The gunfire around us makes it hard to hear. 
But the human voice it’s different from other sounds. 
It can be heeded over noises that bury everything else. 
Even went it’s not shooting. 
Even if it’s just a whisper. 
Even she lowest whisper can be heard -over armies… 
When it’s telling the true.

Suceden dos cosas cuando no nos libramos del pensamiento antiguo que parece que comprendemos, cuando oímos esas voces que nos hacen llorar, el dolor de un pueblo que podría ser el nuestro, que quisiéramos compartir, vivir. La música que nos estremece, que nos dice ven a mi.
Suceden dos cosas con el dolor ajeno, ese que revuelve el alma, que nos aprieta el pecho de esa forma tan extraña… si te preguntaste el por qué las cosas suceden así, quizá no te planteaste la pregunta de forma correcta.

¿Te has percatado de que parece que entiendes ese idioma que jamás han oído tus orejas? ¿Te has dado cuenta de que hablas un lenguaje hermano o el idioma de los que mataron a tu país, a su país? Te has preguntado qué te acerca hoy a ese espacio? ¿Qué sentimiento te invade tras leer su historia, tras recrear en imágenes una mínima parte de lo que fue la realidad de un pueblo oprimido?.
Suceden dos cosas hoy; es como si sintiera el dolor ajeno en la misma yaga que me hacia gritar de sufrimiento, como si mi sangre estuviera candente de rabia e impotencia por algo que ya sucedió… Suceden dos cosas en mi cuerpo, en mis ojos que van quedando inundados, en mis manos que están temblando sin parar. ¿Será que el recuerdo de la semilla invade las raíces humanas? Y el negro está dando color a mi piel, y es como si me sintiera serena y a gusto en la tierra roja y seca, respirando el aire de tu país ajeno todavía a mis pies. Estoy escuchando el lado más humano que me ha regalado la vida, y quiero quedarme ahí sin ser parte del otro punto que nos lleva al globalizado espacio de la nada, del sin sentido, rumbo asimbólico, sin credo, sin anhelo, sin fe…

Y quiero salvar al que se ahoga con las manos atadas con cuerdas que yo misma até, ese mismo que lancé al río en venganza nuestra; estoy sintiendo el otro lado que me alejaba del río y así mismo voy a sanar mi dolor.
M’Bifo Sara
Kepéla anymore

sábado, marzo 06, 2010

Fast


En un instante te quieres tragar el mundo a sabiendas que los tiempos van pausados en minutos, en segundos o en lapsos más largos que no coinciden con tu reloj. Cuando decides hacer algo lo haces a tus tiempos, sin pensar que los demás tienen otros horarios... pero, qué pasa cuando otras personas tratan de seguir tus tiempos? cuando sin más, ves resultados al instante y no te resta más que agradecer infinitamente.
Respiras, te sientes tranquila de contar con la gente que no siempre está contigo, pero que al mínimo llamado responde. También te sientes decepcionada de las que pensaste responderían de igual manera y hasta el momento no han aparecido, vuelves a respirar y piensas... Tranquila, seguro que tienen otras cosas más importantes por hacer.
Y así transcurre el día, agotada de jalar cuerdas, de estirar el poco tiempo que te queda. Todo a contratiempo como siempre, todo a la mera hora como diría tu mamá. Y es así, pero es acaso que hay otro momento? vives espacios marcados, lugares diferentes, vidas paralelas. Te divides entre una y otra cosa, no todo va como uno quiere, no siempre va bien, pero al menos tú, tratas de estar. Ahora te sientes estresada, prefieres escribir lo que sientes antes de hacer lo que debes, pero ojo, lo que te entristece es mejor guardarlo con silencio. Aguardar, esperar, esperar una respuesta, la que si llega por compromiso, ¿De qué tipo? no lo sé, tras jetas, tras palabras de desacuerdo y mal humor. Pero tranquila, hoy has aprendido con quienes contar para la próxima desfachatez de tus horarios cortamente planeados. Recuerda; a pesar de la distancia, a pesar de las ocupaciones, a pesar de las pocas palabras... hay gente que te conoce mejor de lo que creías, y eso va bien, va mejor de lo que esperas de los que conviven contigo el día a día, ello te revela al desnudo la rápida y agridulce realidad.