¿Te cuento un secreto? Hace como cuatro días descubrí la caja de Pandora, justo a un ladito del buró donde la lámpara de cristales refleja colores en la pared. Brillaba el reflejo entre mis ojos, mientras escuchaba música en la penumbra de la soledad del cuarto. De repente moví una cajita con forma de luna, parecía como si estuviese saliendo fuego de ella, alguien ya me había advertido que abrirla era peligroso, pero mis ganas de sentir al tacto el fuego que enloquecía mi pulso, terminó por aferrarse. Me asusté, miré mis dedos y estaban quemados. Luego de quedarme en silencio, la música dejó de tocar, pude observar un brillo del interior de la caja, vi como avanzaba lento hacia la ventana, sentí como si algo de mi estuviera escapando. Me quedé pasmada mirando, mientras me ardían las manos y la sórdida imagen de ella aparecía ante mis ojos... En ese momento comprendí el mito, era como si Zeus hubiera creado a Pandora y ahí mismo se hubieran escapado toda clase de males que en una categórica reflexión, ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.
Mostrando las entradas con la etiqueta De mi libreta azul. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta De mi libreta azul. Mostrar todas las entradas
lunes, mayo 30, 2011
domingo, diciembre 05, 2010
Pensamientos inusitados
1. A mi inolvidable nota musical:
En verdad me aislé de ti, ya no hay forma de saberte bien, saberte mal...
Probablemente fue el mejor cicatrizante, aunque lleve en mi piel el recuerdo de la cicatriz.
2. A la autora de mis historias inconclusas:
Ayer compré aceite de ajonjolí, estaba entre miles de ingredientes tratando de encontrar miso y furikake, a mi izquierda vi la botella amarilla y recordé un día en el que me di a la tarea de encontrar una parecida para que preparases tus platillos que ponían contento el corazón. Salí del pasillo, la coloqué en el cesto de mercado y pagué felizmente mis adquisiciones. Cuando llegué a casa le dije a mi hermana: -Traje aceite de ajonjolí-, ella me miró con incertidumbre y me dijo ¿y eso con qué se come? Yo sonreí plácidamente y le dije; no lo sé... Alguna vez me prepararon un platillo, pero ya no tuve tiempo de aprenderme la receta.
3. Al sordo que jamás escuchará mis palabras:
Que hermoso es contarte todo sin que te inmutes o critiques mis pensamientos. Tan lejos tú, tan cerca yo, de dónde no estás. Y es por ti, que comenzó esta historia.
4. A la poliglota de mil deseos:
¿Será que tu cuerpo sea como las caracolas que llevan consigo el sonido del mar?
5. Alto! Ya es hora de bajar del autobús...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

